ensayo para anatomías extintas

Yo hubiese querido llamar a lo que nos pasó de esa manera. Nombrarlo por primera vez y guardarlo en secreto igual que un sortilegio: imposible. Viene del pasado y llega de una voz ajena. Y cada vez que uno quiere conjugarlo en presente suena como un idioma bárbaro. Si no hay modo de decir que uno está triste por lo que ha pasado, imagina lo difícil que ha de ser nombrar lo que no pasará nunca.
Me parece triste que un título tan hermoso no me pertenezca. Ojalá lo hubiese tatuado en mi memoria para decírtelo en secreto igual que un sortilegio.

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