kairos

Escribir sobre la germinación de los encuentros. Cómo he reconocido en Asunción una tierra materna. Cómo he tropezado con una persona que, en medio del remolino descabellado, nada más esperaba como yo: su nombre ahora hiere como la nostalgia y por eso lo callo. Cómo he fundado en el mundo rincones santos: uno en Corrientes a la sombra de las vértebras del puente, uno en una esquina de una madrugada de Belgrano, uno en mitad de una callecita irrepetible de Palermo. Cómo a su tiempo llegan las palabras que van rasgando la carne para separarla de a poco como la cáscara bajo cuyo calor madura la mariposa de un día: las de Juan de la Cruz que detallan las pesadillas de la noche oscura, las de Henry Miller que ejercitan en el milagro del vuelo.

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