el otro judas (o el tema del traidor y del héroe)

Hablamos de cómo se compone un mito, de cómo la memoria deforma el horror hasta transformarlo en poesía, de cómo basta con imágenes difusas (a la manera de los sueños o de los daguerrotipos) y una voz en off (imitando el relato de un rapsoda) para construir una obra maestra. Hablamos, así, de cómo Jesse James se convierte, por obra y gracia del mito, en una especie de Cristo. Y de cómo Robert Ford asume su destino de Judas, cuya cobardía reside no en haber matado a Jesse por la espalda, sino más bien en no haber tenido el suficiente coraje de ahorcarse.

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