die antwoord o el rap joyceano

Hace poco menos de un mes fuimos a ver a Die Antwoord, un trío sudafricano que mezclan una enorme variedad de estilos para componer música que parece hip hop pero que no es enteramente eso. O al menos, sólo eso. En efecto, si uno se guiara por la imagen de Ninja y de Yo-Landi, podría suponer que nacieron y se criaron raperos gangsta en alguna villa de Cape Town. Pero lo cierto es que ambos vienen adquiriendo desde antes numerosas indentidades y, a lo largo de su carrera, se fueron metamorfoseando hasta convertirse en las criaturas que hoy (o al menos por ahora) conocemos.

Arriba: etapa MaxNormal.tv.
Abajo: etapa Die Antwoord

Este detalle no resulta gratuito. De hecho, anticipa una pista acerca del método que despliegan estos artistas, método que trasciende lo meramente musical e invade el terreno de los nuevos medios. Vaya como ejemplo este fragmento:

A primera vista, parece una típica bravuconada de rapero que intenta imponer su estilo por sobre los otros miembros de su gremio mediante el alarde no sólo de su labia sino también de su fuerza. Este modo de expresión es muy común no sólo en el rap, sino en otras expresiones que tienen origen popular o  provienen de sectores marginales: en la payada y en el tango se puede rastrear este tipo de manifestación. El juicio estético, en primera instancia, puede detenerse en este nivel.

Sin embargo, hay otro nivel que juega en este rap y que tiene que ver con su fuente:

Es evidente que DJ HI-TEK RULEZ cita palabra por palabra la respuesta enfurecida de Mike Tyson. Hay varios procesos que se ponen en juego cuando se revela esta relación de intertextualidad. Por un lado, el rap apela a la figura épica del campeón de box como elemento que prestigia las palabras que utiliza, es decir, la serie de insultos. Por otro lado, el rap recicla las imprecaciones del boxeador y le otorgan cierto prestigio al concederle valor estético. Pero, a diferencia de la canonización que ejerce Andy Warhol, Die Antwoord devuelve la invectiva no a lo culto sino a lo popular. 

Esta claro que no hay nada de inocente en las metamorfosis de Watkin Tudor Jones y de Anri Du Toit. Como tampoco es casual que Die Antwoord cite la andanada de improperios de Mike Tyson sin mencionar la fuente. Este es un juego culterano que la música electrónica viene ensayando hace tiempo, pero que no es nuevo: se remonta a Joyce y, aún más lejos en el tiempo, a Rabelais, a Cervantes. Lo que sí es nuevo es que las citas circulen no ya sólo entre libros: una soberana puteada soltada en medio de una conferencia de prensa puede ser digna de rapearse con gran estilo.

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