larga vida a la nueva carne

Hace pocos días, en Revista 24 Cuadros se publicó mi reseña sobre Heridas (Wounds, Babak Anvari, 2019). Allí destaqué el paralelismo entre la transformación de Will, el protagonista del filme, y la de Seth Brundle, el personaje principal de The Fly (David Cronenberg, 1986). Pero lo cierto es que el homenaje de Anvari a la nueva carne preconizada por Cronenberg evidentemente no acaba allí. El fin de semana pasado volví a ver Videodrome (1982). Al llegar a la escena en la que Max se introduce una pistola en el agujero de su vientre, de inmediato vino a mi memoria la escena de Will hurgándose la herida bajo su axila. En ambas cintas, ese acto tiene una enorme carga simbólica: en gran medida, en esa exploración subyace siempre la misma curiosidad gore y sádica de Tomás, aquel apóstol descreído que hundió sus dedos en las llagas del Cristo que ha regresado de la tumba. Larga vida a la nueva carne.

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