cuando el sueño de la razón produce monstruos

Regla Nº 1: Aislamiento

It Comes at Night (Trey Edward Shults, 2017): un título semejante –Viene de noche– llevaría a presuponer que se trata de una película de terror. Sin embargo, aunque apela a algunos recursos del género –iluminación impresionista, espacios claustrofóbicos, sonido inquietante, maquillaje aterrador–, lo cierto es que el film se acerca más al pesimismo de The Road (John Hillcoat, 2008) que a la adrenalina de 28 days later (Danny Boyle, 2002). En una cabaña en medio de un bosque, una familia se refugia de una peste que parece haber diezmado las grandes ciudades. Sus miembros se ajustan a estrictas reglas de cuarentena. Sin embargo, una noche descubren que alguien se ha introducido a la casa de manera subrepticia. Cuando lo neutralizan, el invasor les confiesa que él también tiene familia. Y con esta confesión sobreviene el conflicto: ¿será verdad lo que dice? Y si fuera cierto, ¿cómo saber si no son portadores de la peste? Y aún si fueran sanos, ¿cómo permitirles marcharse habiendo conocido la cabaña, sus posesiones, su relativa indefensión?

Regla Nº 2: Incomunicación

Una de las facetas más atrapantes de la película se manifiesta mediante lo que sucede fuera de escena, lo que se da por sobreentendido, lo que se oye decir a los demás a escondidas. La tensión se alimenta y crece a partir de lo que nunca se dice cara a cara: tu familia es lo único en lo que puedes confiar le enseña Paul, el padre de la familia –un brillante Joel Edgerton que, en apariencia y hosquedad, parece la reencarnación de Joel, el protagonista del videojuego postapocalíptico The Last of Us– a su hijo Travis (Kelvin Harrison Jr.) estableciendo de este modo el único medio oficial por el cual éste puede acceder al mundo: la voz de autoridad de sus padres. En efecto, Paul y Sarah (Carmen Ejogo), en su afán de sobreproteger a su hijo de la peste, intentan mantenerlo al margen de las medidas drásticas que ellos ejecutan cada vez que les toca ponerse a salvo. Sin embargo, Travis halla intersticios por donde entrever la complejidad de aquel mundo del cual se lo intenta preservar. Durante la noche, Travis se esconde en el altillo de la cabaña para oír las conversaciones, se pasea por los pasillos estrechos e indaga las zonas prohibidas y, sobre todo, sueña: en sus pesadillas lo visita su abuelo, lo seduce la esposa del extraño que invadió la casa, lo reconforta su madre. Los sueños se le presentan como enigmas que multiplican lo indescifrable de lo que sucede a su alrededor. En este sentido, Travis intuye que sufre no sólo una cuarentena de la peste, sino también un destierro del mundo adulto y comprende que quizá ha llegado el momento de franquear esos límites para, de una vez, plantarse en ese territorio prohibido con la estatura necesaria. Durante gran parte de su desarrollo, la película asume la mirada de Travis y lo acompaña a lo largo de esta tortuosa procesión. Esta perspectiva contribuye a aumentar la tensión del relato puesto que, en tanto testigos más privilegiados, los espectadores podemos adivinar que las consecuencias de esa búsqueda quizá no sean las más deseables.

Regla Nº 3: Profilaxis

Al principio del film, en medio de una situación devastadora, Sarah intenta consolar a Travis murmurándole con tono maternal: Let it go. Dejá que pase: este dicho constituye otro de los motivos fundamentales de la historia. En efecto, Sarah y Paul fueron testigos del derrumbe. Sin embargo, le han dado la espalda a ello y, de este modo, han aprendido a sobreponerse a las peores circunstancias. En medio de la catástrofe, lo esperable es que todo se encamine hacia lo peor: de allí que la pareja aparte la vista, le dé la espalda, deje que todo pase. Travis, sin embargo, no ha atravesado esa experiencia. Todos los males del mundo, desde los más insignificantes hasta los más calamitosos, se presentan ante sus ojos como circunstancias que aún no ha aprendido a asimilar. Aquí de nuevo la película nos sitúa, con exquisita sutileza, en la perspectiva de Travis. Lo que vemos son apenas rastros, sombras, referencias laterales: la plaga que ha asolado las ciudades se representa no con titulares de diarios sino con fragmentos de El triunfo de la muerte de Pieter Brueghel. Al horror se le debe apartar la vista, se lo debe ocultar todo lo más que se pueda. Travis, de nuevo, intuye que en esa regla hay algo que no funciona. De hecho, tendrá la posibilidad de ponerla a prueba varias veces: sabe que en las conclusiones de esta prueba se juegan sus posibilidades de sobrevivir.

Regla Nº 4: Vigilancia

¿Qué es lo que viene de noche? ¿Por qué llega a esas horas? La noche es el momento en que la guardia de la conciencia se relaja. Entonces se abren resquicios por los que aflora todo aquello que, durante la vigilia, la conciencia contiene con férrea determinación: los miedos, las sospechas, los remordimientos, las animosidades. It Comes at Night no es, en consecuencia, una película de terror sino sobre el terror. Porque lo que viene de noche no son los monstruos sino los sentimientos inconfesables que nos convierten en esos monstruos que tanto tememos.

Nota añadida durante la cuarentena de 2020

Escribí esta reseña poco después de ver la película en el cine. Volví a verla hace pocos días en Netflix y ese miedo abstracto de 2017 se volvió en uno muy palpable en 2020. De hecho, me resultó mucho más penoso de atestiguar la tragedia de Paul, una persona de buena voluntad pero con ideas equivocadas. La salida no puede ser nunca individual: la comunidad es lo que de verdad nos cura y nos salva.

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